jueves, 7 de mayo de 2015



Aquella primera cita con Carlos terminó con las medias por los suelos y no de la manera que me hubiera gustado,  la verdad. Salí de allí como viento que lleva el diablo arrastrando la vergüenza y aguantando las lágrimas que amenazaban con inundar mis ojos. 

Salí corriendo hacía mi calle con aquellos pequeños tacones, tropezándome en cada alcantarilla, con el bolso abierto e implorando en secreto al universo que me tragara la tierra, que desapareciera del mapa. Había hecho el ridículo más espantoso del mundo y ahora lo único que recordaba de aquella escandalosa cita era la cara de sorpresa de Carlos.

“¿Qué pensaría de mí? ¿Qué soy una imbécil? ¿Una ridícula? No, algo peor…  quizás piense que soy una…” Choqué contra Chema justo al girar la esquina de mi calle.  

-Mujer mira por donde andas ¡hombre!. Pero… ¿qué te pasa?
-No… nada…yo.- y como si fuera un alma en pena me fui acercando poco a poco a mi portal, intenté abrir la puerta lo más rápido posible y perderme en el vacío de mi piso,  pero una mano se posó sobre la mía. Unos ojos vidriosos me miraban con ternura.

-¿Quilla que ha pasado?
-Merche yo… es que…- me desplomé sobre el umbral del portal y empecé a llorar como una madalena.
-¡Ea! Llora, llora lo que necesites y ya me cuentas después… -Merche me daba palmaditas sobre el hombro.
-Toma.- un pañuelo blanco apareció delante de mí, era Chema que se había acercado.- límpiate esos ojos muchacha que parece que te han dado dos puñetazos con tanto rímel corrido.
-Gracias…, a los dos… pero mejor me voy a casa,  ya se me pasará.
-Está bien chocho, pero dime una cosa ese chico te ha hecho algo…
-No, no nada de verdad
-¿Seguro? Porque  como se haya propasado saco la barra de cerrar el toldo y me lio con él…
 -No, de verd… 

Carlos apareció por la esquina corriendo y se paró en seco al vernos allí a los tres. 

-No será este el dichoso amigo…- dijo Chema con una mirada desafiante que nunca le había visto, adelantandose un paso y poniendo las manos en jarras. Sacó pecho y con altitud altiva le contestó.- Tú minundi ¿qué le has hecho a la muchacha?

2 comentarios:

  1. No, si todavía se llevará una paliza, el pobre. Jajajaja. Besotes!!!

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    Respuestas
    1. Ups!! esperemos que no!! jejeje Besotes

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