Se van, desaparecen. Te gustaría que volvieran y llenaran la
oscuridad a la que han dado paso.
Escuchas ruidos: motos, pasos y el tic tac de un reloj. No
hay vuelta atrás, sabes que tus sentidos se van despertando poco a poco y que
se van alejando los sueños que te han acompañado.
Sientes a tu alrededor, el tierno abrazo de las sábanas, que
celosamente guardan tu calor Atraes contra ti la almohada, como si tratases de
evitar una dolorosa despedida.
El tic tac no cesa, poco queda para la hora. "Hay que
aprovechar los minutos que quedan" te dices.
Te das la vuelta y con los ojos aún cerrados, conjuras de
nuevo las imágenes que poco apoco van viniendo de nuevo. Nadas entre dos aguas,
la realidad y los sueños.
Suena a lo lejos un sonido familiar que se acalla de golpe dejándote
un pensamiento: “solo 5 min más".
Cinco minutos eternos donde los sentidos
vuelven a caer en el vicio incontrolable de descansar.
Una semana
de descanso se encontró con el frío de febrero. Una marcha fúnebre suena por la
esquina, los sollozos la acompañan y la procesión pasa a paso lento.
Las figuras
inertes son arropadas por las viudas, bien vestidas de ropajes negros y sujetas
por apuestos caballeros, de sombrero de copa y esmoquin.
El final se
aproxima. Tímidamente se depositan sus cuerpos en la fría arena del parque. Les
rodea una multitud, con los brazos colgando de las vallas que forman un gran círculo.
Se hace un inesperado silencio, donde contemplan las llamas devorar los cuerpos
de madera, plástico y tela que antes eran sardinas.
Bella
fogata que se impone a la triste pérdida de la difunta sardina. Del llanto de
las viudas pasaron a la risa y comienza la fiesta.
Entre tanto
alboroto se adivinan dos siluetas. De un lado ella haciendo amigas y del otro él,
adivinando su pensamiento. Se encuentran en una mirada, se dibuja una sonrisa.
Algo paso,
algo sucedió que cambió sus vidas. ¿Sería la triste sardina que los enamoró en su despedida?
Era un día poco soleado. Un día de cajas de bombones a punto
de ser degustadas, de rosas rojas colocadas en los mejores jarrones y corazones
sacados de las mejores cartulinas.
Era un día de llamadas telefónicas, de sms amorosos y de chateo
por el whatsaap.
Era un día de gestos, de caricias, de abrazos y largos besos
donde te falta hasta la respiración.
Era el día de San Valentín y ella no tenía a nadie con
quien compartirlo, pero si algo que celebrar.
Celebrar que estaba enamorada de la música, del arte, de
los amigos, de la familia... En definitiva ¡¡de la vida!!!
Querida amiga, este ha sido un largo viaje donde no te has
separado ni un momento de mí. Te pegaste como una sombra: de noche, de día, infalible,
inseparable… siempre al acecho de que pasara lo que muchos esperaban.
Por suerte no ha sido así. Sabes de sobra, que ese día en la
casa de campo descubrí que aunque me duela el cuerpo, la medicación sea dura y
mis fuerzas se vean mermadas… la vida
tiene muchos colores, tiene muchos aromas, tiene tantas cosas como las que me han ido enseñando mi familia con su sola presencia.
Ese día me propuse disfrutar cada segundo, cada minuto como
si fuera el último y me propuse luchar por esa enfermedad que a muchos le cuesta
nombrar.
Hoy puedo decirte sin miedo a equivocarme que el final llegó
para ti, pero no para mí. Nuestros caminos se separan, espero verte de nuevo
solo cuando llegue a ser una feliz anciana.
Eran dos completos extraños, dos personas desconocidas entre
sí. Nada les unía salvo el olor a tiza, a cuadernos llenos de apuntes y
profesores empeñados en sacar a la pizarra.
Dos completos extraños que un día cruzaron sus miradas, y
sintieron miedo al que dirán, dolor a querer y no ser correspondido y hasta
vergüenza del pensamiento del otro.
Encontrase era cosa de dos. Un camino que había que recorrer
juntos, si él hubiera estado dispuesto a andar a su lado.
Muchos años separan lo
que pudo ser, de lo que fue. Un amor no correspondido que se encuentra en el
camino de una calle. Dos aceras que de nuevo separan sus destinos… dos miradas
que se encuentran, pero que reflejan lo que tantos años atrás expresaban: MIEDO A
TENERTE Y PERDERTE.
“Shhh!!
Siéntate, mira a tu alrededor, escucha… pero sobretodo mira lo que ven sus
ojos.
Ven
miedo, desilusión, debilidad, dolor, angustia, incertidumbre, enfermedad…
También
puedes oírlo… Presta atención a las cosas que ellos escuchan: llantos, lamentos,…
mezclados con las risas inocentes de niños indefensos, que a pesar de todo no
borran la sonrisa del rostro.
Ponte
en su pellejo: moscas a su alrededor, barrigas hinchadas, piernas y brazos
delgados… Cuerpos esqueléticos que reclaman comida, agua, medicamentos… todo les lleva a un
solo camino: LA MUERTE.
Ahora
dime Ana, que tienes tú ¿problemas?. Tu camino, es un camino de rosas comparado
con el suyo… puedes levantarte e irte pero al menos piensa que todo lo que
destrozas cada día, a otros les hace falta hoy y mañana.”
[tú también puedes hacer algo!!, si estás interesado mira este video de El Hormiguero aqui ]
Muchas veces paseando, me he dado cuenta que te cruzas con
mucha gente de la que no sabes nada. Su cuerpo, su cara, su mirada… puede
esconder una gran persona y sin embargo no podemos hacer nada por permanecer ajenos ello.
Detrás de esa persona puede esconderse un romántico, un
miedoso… o un gran cantante con una voz insuperable.
Que ajeno permanecemos….. cuando, por arte de magia una cámara
te da la oportunidad de descubrirlo. Entonces te preguntas: ¿Dónde estabas? ¿Qué hiciste todo este tiempo? ¿Porque no me
regalaste tantas melodías? ¿Porque no estabas en un cd en mi casa para llenar
mi hogar, mi alma, con tus canciones?
Una caja tonta hizo que al menos uno, tuviera conocimiento
del otro, que junto a su guitarra, no pasara desapercibido con una canción
compuesta por él.
Esa personita, le sirvió como el mejor ejemplo de que los sueños
pueden hacerse realidad.