jueves, 9 de mayo de 2013


Había una vez un niño que tenía mucho miedo a la oscuridad. Tenía tanto miedo que siempre se arropaba la cabeza con las sábanas para no ver lo que había fuera, y claro cuando llevaba mucho tiempo bajo ellas tenía que asomar un poco la nariz para poder respirar mejor.

Entonces parecía que las cortinas se movían, que las puertas de los armarios se abrían y se cerraban y que un monstruo asomaba la mano por debajo de la cama. Marcos no podía evitar gritar: ¡mamaaaaaa!, ¡tengo mucho miedo!, y su mamá aparecía para darle un beso de buenas noches y encender la lamparita, hasta que él se quedaba dormido. Pero aquella noche su mamá no estaba, aquella noche le cuidaba su tía Engraci que era una señora mayor, tan mayor que andaba con garrota. 

La tía Engraci siempre decía que no había nada debajo de la cama, y que dejar la lámpara encendida eran pamplinas. Así que aquella noche, Marcos se arropo mucho más con la sábanas y aguanto tanto, pero tanto, tanto, que al final empezó a tener mucho calor y tuvo que asomar la nariz por encima de ellas. Sin embargo esta vez no se fijó en las cortinas, ni en el armario..., sino en su cama. 

A los pies de ella había algo cuadrado, algo que parecía un libro cerrado en el que tenía escrito: "mis cuentos". Despacito y sin soltar las sábanas, Marcos se fue acercando poco a poco, y cuando lo tuvo delante lo abrió lentamente como si de dentro pudiera salir alguna sorpresa. 

Sin darse cuenta, Marcos se olvidó del miedo y como ya sabía leer empezó por el primer cuento hasta que se lo terminó. Cuando puso fin vio como una nariz grande y rosa asomaba por encima del libro. Quieto como una estatua escuchó decir al Monstruo: ¿te gustan? Los he escrito para tí de corazón, ¿si quieres los leemos juntos?. Marcos con sorpresa le dijo que si con la cabeza, y el monstruo se sentó a su lado leyendo en voz alta otro cuento. 

Así fue como Marcos perdió el miedo a la oscuridad y se hizo amigo del monstruo. Desde entonces cada noche el monstruo de la nariz rosa y Marcos pasaban la noche leyendo los cuentos escritos por el monstruo. 


¡Y colorín colorado, este cuento se ha acabado! 




El día del libro recibí un precioso regalo y como no podía ser de otra manera en ese día, tenía que ser un libro de cuentos. Cuentos escritos por niños magníficos del Centro Dionisia Plaza para la a
Asociación CEN con C (Cuentos escritos por niños con Corazón), que los reunió y los convirtió en el libro que veis abajo. 

Pero lo que ellos no podían imaginar es que provocarían muchas sonrisas, que convertirían a los más grandes en niños y que alimentarían aun más la imaginación de los más pequeños.
Querido lector, este libro que con orgullo sostengo en las manos me ha hecho ser de nuevo una niña y acordarme de esos monstruos que salían de debajo de mi cama, por ello escribí este cuento. Pero quiero que sepas que no es uno más, es un cuento escrito por una niña con corazón.